Qué es la psoriasis

La psoriasis es una enfermedad de la piel de carácter crónico que afecta a entre el 1 y el 3% de la población mundial y que consiste en la aparición de manchas rosadas o rojizas en la piel cubiertas por una capa de descamación. 

La aparición de estas manchas de psoriasis, denominadas lesiones, se debe a una generación excesiva de células de la piel en las áreas afectadas. Las causas precisas de esta proliferación se desconocen. Algunos estudios apuntan a una reacción excesiva del sistema inmune, estableciendo una similitud con el efecto de ciertas reacciones alérgicas. El crecimiento celular en estas áreas es tan rápido que el organismo no consigue desechar las células viejas a una velocidad semejante a la de la creación de células nuevas, por lo que se produce una acumulación de éstas en la superficie de la piel dando lugar a las lesiones características de la psoriasis.

Placa de psoriasis vista al microscopio

La psoriasis afecta a personas de todos las las edades, sexos y géneros. Se distribuye con desigualdad entre las distintas regiones y etnias, afectando en mayor medida a las personas con ancestros en Europa, la cuenca del Mediterráneo y África oriental que a aquellas originarias de Asia oriental y Africa occidental, siendo casi inexistente en determinados grupos nativos americanos como los inuit. No es una enfermedad contagiosa y su diseminación a lo largo del cuerpo de la persona afectada tampoco se ve facilitada por el contacto con las lesiones.

 Síntomas

La psoriasis se manifiesta en la aparición de estas lesiones que pueden presentarse en forma placas, gotas, escamas o pústulas. Generalmente no son dolorosas, si bien en ocasiones pueden producir picor y la piel a su alrededor suele sufrir enrojecimiento. Las distintas variedades permiten diferenciar varios tipos de psoriasis:
  • Psoriasis en placa: es el tipo más común de psoriasis, suponiendo hasta un 80% de los casos. Las lesiones acumulan placas de tejido hasta formar costras de color blanquecino o grisaceo que se endurecen con el paso del tiempo. Se presenta más habitualmente en codos, rodillas, baja espalda y cuero cabelludo.
  • Psoriasis en gota o guttata: más común en niños y adolescentes se caracteriza por la aparición de gotas rosáceas o rojizas que pueden ser dispersas o llegar a cubrir grandes extensiones de la piel. Suele aparecer en hombros, espalda, pecho, vientre o extremidades.
  • Psoriasis inversa: en la cual las lesiones aparecen en zonas de la piel ocultas al sol y sometidas a rozamiento, como las ingles, axilas, parte posterior de las orejas y pliegues de la piel.
  • Psoriasis pustulosa: las lesiones toman la forma de pústulas, asemejándose a otras afecciones de la piel como el eccema. El tipo más común se denomina psoriasis palmoplantar al presentarse en las plantas de los piel y palmas de las manos.
  • Psoriasis eritrodérmica: se trata de un cuadro agudo que consiste en la generación intensa de descamación en amplias zonas de la piel, en ocasiones casi todo el cuerpo. Se trata de un cuadro más grave y que requiere de atención hospitalaria. 
En la mayoría de los casos, la psoriasis se presenta en sus formas leves o moderadas, en no causa incapacidad. Sin embargo causa picor y otros problemas de piel y exige tratamiento continuado. La visibilidad de las lesiones los pacientes suele preocupar a los pacientes, que pueden llegar a evitar mostrar su cuerpo para evitar exponer las lesiones. En los casos más graves, la psoriasis puede causar problemas psicológicos entre los que se incluyen cuadros de ansiedad y depresión.

La psoriasis puede atravesar ciclos de intensidad, fluctuando entre períodos de mayor y menor actividad. Se desconoce con claridad que factores determinan la duración y la frecuencia de cada período.

Causas y detonantes

La psoriasis es una enfermedad de carácter hereditario. Esta herencia se traduce en la transmisión de una predisposición a sufrir la enfermedad, que puede reflejarse o no en la aparición de ésta. Algunos estudios indican una probabilidad mayor de herencia por origen paterno que por origen materno.

Las causas concretas de la psoriasis siguen siendo objeto de investigación. La mayor parte de especialistas señala el papel del sistema inmune, relacionando la psoriasis con las alergias de piel, que causaría un mal funcionamiento de los queratinocitos, las principales células de la epidermis.

Se piensa que son las células T o linfocitos T del sistema inmune los que detonan la reacción que genera la aparición de las placas de psoriasis. Los linfocitos  T suponen un 70% de los linfocitos del organismo, las células del sistema inmune encargadas de detectar a atacar organismos dañinos para el organismo. En el caso de la psoriasis, los linfocitos T atacan células sanas de la piel, provocando una dilatación de los vasos sanguíneos de la piel en las zonas afectadas y un incremento en la producción de glóbulos blancos, que pasan a penetrar las capas más externas de la piel. Este cuadro genera un aumento en la producción de células sanas de la piel, que tratan de reemplazar aquellas atacadas, lo cual a su vez provoca un aumento en la producción de linfocitos T. Este círculo desemboca en una tasa de producción de células de la piel que supera la velocidad a la que las células consiguen dirigirse a las capas exteriores. De esta forma, las células de la piel y glóbulos blancos muertos forman capas en forma de escamas en la superficie de la piel, que constituyen las visibles placas de psoriasis.

La psoriasis puede presentarse sin necesidad de un detonante que marque su inicio, pero existen factores que incremental el riesgo de sufrir un episodio o peuden empeorar un cuadro de psoriasis existente:
  • El estrés: tanto sucesos puntuales estresantes como períodos de estrés crónico pueden detontar o empeorar un cuadro de psoriasis.
  • Falta de exposición solar, el rozamiento y la sequedad de la piel favorecen la aparición de la psoriasis. Se sabe que el clima frío y seco también empeora la evolución y los síntomas de la psoriasis. 
  • En ocasiones, un brote de psoriasis puede ser detonado por lesiones en la piel como heridas, cicatrices, aparición de granos o quemaduras.
  • Episodios como reacciones alérgicas, infecciones estreptocócicas, resfriados, otras enfermedades infecciosas o infecciones virales. 
  • El consumo de tabaco se ha relacionado con la aparición y empeoramiento de cuadros de psoriasis.
  • Consumo excesivo de alcohol, café, chocolate, sustancias picantes u otras sustancias que estrenen el hígado.


Tratamientos

Los tratamientos para la psoriasis se pueden dividir según su forma de aplicación y su principio de actuación:

La primera línea de tratamiento suele estar constituida por aquellos de uso tópico. Se trata de compuestos que se aplican directamente sobre la superficie de la piel como cremas, pomadas, jabones y champús. En cuadros leves es habitual que sean los únicos tratamientos que prescriba el dermatólogo ya que en general no tienen apenas efectos secundarios sobre la salud del paciente.

Una segunda línea de tratamiento son aquellos basados en fototerapia, que se basa en el efecto de los rayos ultravioleta sobre las células de psoriasis. La fototerapia puede aplicarse en tratamientos que combinan su uso con la aplicación o ingesta de compuestos que potencian su funcionamiento, llamados fotosensibilizadores. Es el caso de la terapia de Goeckerman, que combina fototerapia con la aplicación tópica de alquitrán de hulla o el tratamiento PUVA, con la aplicación o toma por vía oral de psoralen. Estas terapias muestras una elevada efectividad, pero a largo plazo la exposición a rayos ultravioleta durante extensos períodos de tiempo incrementa el riesgo de sufrir melanomas. Hoy en día, existen equipos de fototerapia desde casa para la psoriasis que permiten aplicar este tratamiento desde el propio domicilio.

Equipo de fototerapia de UVB de banda estrecha desde casa con aplicador de precisión

Finalmente, existe una tercera línea constituida por tratamientos sistémicos, administrados principalmente por vía oral. En esta línea, destacan los denominados tratamientos biológicos basados en el desarrollo de anticuerpos, proteínas y otros vectores que son capaces de actuar sobre las células del sistema inmune que detonan la aparición de las placas. Muchos de los medicamentos más recientes se están desarrollando en esta línea. El uso de tratamientos sistémicos suele limitarse a los casos más graves ya que al ser difícil limitar su efecto a las áreas afectadas por psoriasis y tienen importantes efectos secundarios y contraindicaciones, incluyendo un mayor riesgo de sufrir infecciones y otras enfermedades al debilitar el sistema inmune y un mayor riesgo de cáncer.

En muchos pacientes, especialmente con aquellos con cuadros más resistentes, se emplea una combinación de los métodos anteriores, hasta que se encuentra el más indicado para su caso.

Algunos de estos tratamientos se obtienen de compuestos provenientes de plantas y semillas empleados desde hace en las distintas tradiciones de medicina tradicional. Son los denominados tratamientos naturales, alguno de los cuales ofrece efectividades similares a los de técnicas desarrolladas actualmente. Destaca el ya mencionado alquitrán de hulla, así como sesiones de fototerapia natural, baños en sales marinas y versiones naturales de terapias combinadas como el tratamiento PUVA.

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Complicaciones y enfermedades ligadas

Las complicaciones más comunes de la psoriasis son la presentación de cuadros más graves como la psoriasis eritrodérmica, Acrodermatitis continua de Hallopeau o la  psoriasis pustulosa generalizada, o bien enfermedades derivadas del tratamiento, como problemas de adelgazamiento de piel debidos al uso de corticoesteroides, debilidad del sistema inmune y enfermedades infecciosas debidas a las medicaciones reguladoras del sistema inmune o un incremento en el riesgo de sufrir determinados tipos de cáncer.

Diversos estudios han encontrado relación entre el desarrollo de psoriasis y el riesgo de sufrir otras enfermedades. Entre las enfermedades ligadas que se presentan más frecuentemente entre los pacientes de psoriasis, destacan:
  • Artritis psoriásica:  un tipo de artritis que afecta a las articulaciones y puede causar dolor e incapacitación, provocando daños en la estructura osea de las articulaciones.
  • Ciertas enfermedades de los ojos como conjuntivitis, blefaritis (ojo seco) y uveítis son más prevalentes entre los pacientes de psoriasis.
  • Obesidad: las personas con cuadros graves de psoriasis presentan un mayor porcentaje de obesidad. Se desconoce con exactitud la relación entre ambas enfermedades. Se piensa que las personas obesas podrían tener una mayor tendencia a desarrollar cuadros graves de psoriasis o bien que los pacientes de estos casos podrían ser más inactivos y por tanto más proclives a desarrollar obesidad.
  • Diabetes de tipo 2: existe una relación directa entre la gravedad del cuadro de psoriasis sufrido y el riesgo de sufrir diabetes del tipo 2. 
  • Presión arterial alta: las personas con psoriasis presentan de media niveles más altos de presión arterial.
  • Enfermedades cardiovasculares: los pacientes de casos moderados a graves de psoriasis presentan hasta tres veces mayor probabilidad de sufrir un ataque cardíaco. Igualmente, los pacientes de psoriasis presentan mayores probabilidades de sufrir arritmias. Se piensa que el motivo de esta relación podría encontrarse en los posibles efectos de la respuesta inflamatoria en el sistema circulatorio o bien en la mayor tasa de obesidad.
  • Síndrome metabólico: se trata de un grupo de condiciones entre las que se incluye alta  presión arterial, niveles elevados de insulina y niveles anormales de colesterol que aumentan el riesgo de sufrir problemas del corazón.
  • Otras enfermedades auto-inmunes: los pacientes de psoriasis son más proclives a sufrir otras enfermedades auto-inmunes como la enfermedad celíaca, esclerosis múltiple o la enfermedad de Crohn.
  • Enfermedades del sistema nervioso como el Parkinson también presentan mayores tasas de prevalencia ente los pacientes de psoriasis,
  • Enfermedades renales: en el caso de pacientes de cuadros moderados a graves de psoriasis.
  • Problemas psicológicos como baja autoestima, depresión y ansiedad.
Referencias