Psoriasis eritrodérmica

La psoriasis eritrodérmica o psoriasis eritrodérmica exfoliativa es una de las formas más graves de psoriasis. En esta variedad, las lesiones cubren la práctica totalidad de la piel, desprendiéndose en grandes superficies. Dada la superficie cubierta, la perdida de proteínas y fluidos a través de la descamación es lo suficientemente grave como causar efectos en el organismo a nivel global.

Esta complicación aparece entre un 16 y un 24% de los casos de psoriasis. Generalmente afecta a aquellos pacientes de psoriasis en placas cuya enfermedad ha mostrado un empeoramiento progresivo pese al tratamiento. Suele precipitarse tras la retirada repentina de corticoesteroides de administración sistémica, terapia de cloroquina, bloqueadores de receptores beta adrenérgicos o sobretratamiento con antralina (ditranol).
psoriasis ereitrodermica


Cuadros similares pueden aparecer como complicación de otras enfermedades no relacionadas con la psoriasis como dermatitis atópica, reacciones a medicamentos, linfoma, dermatitis alérgica de contacto o pitiriasis rubra pilaris. En otros casos no existe ningún detonante, denominándose eritrodermia exfoliativa idiopática. Según la duración del episodio, se clasifica como aguda, sub-aguda o crónica.

Síntomas de la psoriasis eritrodérmica

Esta enfermedad se caracteriza por un enrojecimiento, escamamiento y engrosamiento generalizado de la piel. Las escamas de la psoriasis eritrodérmica no son tan gruesas como las de la psoriasis en placa, si bien resultan grasas al tacto. El enrojecimiento (eritrema) y exfoliación de la piel suelen ser acompañados de dolor e importante picor. La piel adquiere un rojo oscurecido. El edema causado por la retención de fluidos provoca inflamación de tobillos. La alteración de la función reguladora térmica de la piel puede causar temblores. Puede producirse inflamación de los nódulos linfáticos debido a la acumulación de productos derivados de la escamación.

Posibles complicaciones

La pérdida diaria de grandes cantidades de escamas de epidermis ricas en proteínas  hierro, vitamina B12 y ácido fólico, provoca estados de anemia, hipocalcemia e hipoalbuminemia en los pacientes. A esto hay que añadir la enorme pérdida de fluidos y electrolitos, que echa por tierra el equilibrio químico del organismo. También pueden observarse afecciones gastro-intestinales y mal-absorción de alimentos, por lo que se observan deficiencias nutricionales y proteínicas. 

La función de barrera de la piel se ve perturbada, provocando la absorción excesiva de cualquier medicación de uso tópico, aumentando su posible toxicidad. Debido a la disminución del flujo de sangre a los riñones, puede producirse oliguria (escasa producción de orina). El flujo sanguíneo de la piel se ve aumentado, provocando un incremento en la exigencia cardíaca. Pueden observarse infecciones bacterianas secundarias, neumonia.

Todas estas complicaciones hacen de la psoriasis eritrodérmica exfoliativa una afección grave que requiere de atención médica inmediata y muy posiblemente hospitalización.

Tratamiento de la psoriasis eritrodérmica


Los principios generales para el tratamiento de la psoriasis eritrodérmica son los siguiente:
  • Medidas generales: hospitalización del paciente en una habitación cuya temperatura y humedad estén controladas.
  • Terapia tópica: Baños de aceites y emolientes suaves. Se evita el uso de esteroides tópicos.
  • Tratamiento sistémico: se administran antibióticos contra las infecciones secundarias y esteroides orales para el control de la progresión de la enfermedad, así como medicaciones basadas en la supresión de la reacción inmune como el metotrexato, ciclosporina o azotriopina. En algunos pacientes los retinoides orales resultan efectivos. Recientemente se están empleando terapias biológicas con éxito.
  • Tratamiento de apoyo para la sobrecarga ejercida sobre el corazón y los riñones así como para compensar la pérdida de fluidos, proteínas y electrolitos.