Tratamientos sistémicos

Se denominan tratamientos sistémicos a aquellos tratamientos para la psoriasis que actúan desde el interior del propio organismo y pueden ser administrados bien en forma oral o inyectados. Suelen prescribirse en casos graves de psoriasis o cuando la enfermedad es resistente a otras formas de tratamiento. Debido a los efectos secundarios de algunas de estas medicaciones, suelen emplearse únciamente durante breves períodos y alternados con otras formas de tratamiento. Existen diversas variedades de tratamiento sistémicos:

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  • Retinoides: relacionados con la vitamina A, este tipo de medicación reduce la generación de células de la piel durante el tiempo en el que se toma la medicación, si bien no produce efectos permanentes. Pueden producir efectos secundarios como sequedad de la piel y las mucosas, picor y pérdida de cabello. Dado que algunos retinoides pueden causar defectos de nacimiento, las mujeres deben evitar el embarazo durante 3 años después el tratamiento.
  • Metotrexato: tomado oralmente, el metotrexato puede ser de ayuda en la psoriasis al reducir la generación de células de la piel y suprimir la inflamación. También puede ser de ayuda en algunos casos de artritis psoriásica. Suele tener una buena tolerancia en dosis bajas, si bien puede causar mal estar de estómago, pérdida de apetito y fatiga. Administrado durante largos períodos de tiempo, puede producir daños graves en el hígado y disminución en la generación de plaquetas y glóbulos blancos y rojos.
  • Ciclosporina: suprime la reacción inmune y presenta una efectividad similar al metotrexato. Como otras drogas inmunosupresoras, incrementa el riesgo de padecer infecciones y otros problemas de salud incluyendo cáncer. También aumenta la susceptibilidad a problemas de riñón y alta presión arterial.
  • Hidroxiurea: no tan efectiva como las dos anteriores, sí permite, a diferencia de ellas, combinarse con otras terapias como fototerapia. Sus efectos secundarios incluyen reducción de plaquetas y glóbulos blancos y rojos (anemia) . Se evita su uso en mujeres embarazadas o con intención de hacerlo.
  • Medicaciones inmunomoduladoras (biológicas). Varias medicaciones inmunomoduladoras están aceptadas para el tratamiento de la psoriasis de moderada a severa, incluyendo Amevive (con  alefacept como principio activo), Enbrel (etanercept), Remicade (infliximab) y Stelara (ustekinumab). Estas medicaciones se administran por vía intravenosa, intramuscular o subcutánea. Se suelen administrar a personas en las que tras terapias han fracasado o presentan también artritis psoriásica. Los tratamientos biólogicos bloquean la interacción entre ciertas células del sistema inmune y determinadas reacciones inflamatorias. Pueden tener efectos secundarios sobre el sistema inmune y facilitar infecciones graves, particularmente tuberculosis.
  • Tioguanina: casi tan efectiva como el metotrexato y la ciclosporina, tiene menos efectos secundarios. Sin embargo, es más propensa a causar anemia y debe ser evitada por mujeres embarazadas o con intención de serlo.