Jabón para la psoriasis

El uso de jabones para la psoriasis constituye un tipo de tratamiento de uso tópico, al aplicarse directamente en la piel afectada. Por su composición muchos de estos jabones están basados en principios activos encontrados en plantas, algas y semillas, constituyendo un tratamiento natural para la psoriasis.

Entre los principios activos que pueden encontrarse en estos jabones para la psoriasis destaca el alquitrán de hulla. El alquitrán de hulla es posiblemente el tratamiento más antiguo para la psoriasis y se comercializa en forma de pastillas de jabón con distinta concentración del compuesto activo. Se trata de un tratamiento completamente natural y que pese a la aparición de constantes fármacos y tratamientos no ha conseguido ser sustituido.


Alquitran de hulla

Jabón basado en alquitrán de hulla:
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Los jabones para la psoriasis pueden encontrarse también en forma de champú, para el tratamiento de la psoriasis del cuero cabelludo. Estos champús suelen contener los mismos principios activos que otros tratamientos de uso tópico, con la única diferencia de que su modo de aplicación permite llegar con mayor facilidad a las areas de piel bajo el cabello. Sin embargo, existen compuestos específicos para esta variedad de psoriasis, como aquellos basados en Zinc, disponibles comercialmente.


 
Champú específico basado en compuestos de Zinc: 
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Los jabones para la psoriasis permiten evitar efectos adversos de tratamientos sistémicos como aquellos de uso oral. En muchas ocasiones se estos jabones se emplean en combinación con fototerapia para la psoriasis, potenciando el efecto de ambos tratamientos. Este es el caso de la llamada Terapia de Goeckerman, que combina la aplicación de rayos UVB con compuestos basados en alquitrán de hulla, o la terapia de Ingram,[5] que añade a estos la aplicación de compuestos basados en ácido salicílico.


El uso de otro tipo de jabones no naturales para la psoriasis requiere de la supervisión de un especialista ya que estos productos pueden contener compuestos con ciertos efectos no deseados o producir resistencias con el uso continuado. Destaca en este campo el uso de jabones basados en corticoides como la cortisona, cuyo uso suele ser necesario alternar con otro tipo de productos de forma que la piel no genere adaptación a este compuesto y se produzca un efecto de rebote al abandonar el tratamiento.



Referencias