Psoriasis en la piel

La psoriasis en la piel es la forma más frecuente de psoriasis, frente a otros lugares de aparición como las muscosas o aquellos casos de psoriasis que afectan a las uñas. La psoriasis en la piel puede aparecer en forma de placas, gotas, pústulas o presentarse simplemente como una descamación excesiva sobre la piel enrojecida.

Casi todas las personas que sufren psoriasis presentan algún tipo de mancha de psoriasis en la piel. Dependiendo de si las manchas aparecen en zonas de la piel visibles o expuestas o en aquellas ocultas y en los pliegues se distingue entre psoriasis vulgaris y psoriasis inversa o invertida, también llamada de flexión o intertriginosa.

Las únicas variedades de psoriasis que no se presentan en la piel son aquellas que aparecen en las mucosas y las uñas. Mientras que la psoriasis en la piel se suele presentar como placas, la psoriasis de las mucosas, muestra como síntomas una excesiva descamación y enrojecimiento que puede causar picor. El ejemplo más común es el caso en el que aparece en los genitales. Dado a las diferencias de esta variedad con la psoriasis de la piel, es fácil confundir estos cuadros con otras afecciones de la piel. En muchas ocasiones solo se diagnostican como psoriasis si el brote aparece también en zonas de la piel en su forma habitual.

Psoriasis en la piel

La descamación excesiva puede resultar especialmente problemática en algunas partes del cuerpo. Personas que sufren psoriasis en la piel del interior de los oídos pueden tener mayor tendencia a sufrir colesteatoma. Se denomina colesteatoma a la acumulación de piel o piel muerta en el interior del oído. Esta afección puede aumentar la probabilidad de sufrir infecciones del oído así como picor en el interior del mismo.

Si se presenta psoriasis en la piel de debajo de las uñas, puede producirse una pérdida de éstas al destruirse los enlaces que conectan el tejido epidérmico con la estructura de la uña debido a la acumulación de piel muerta entre ambos. Un caso extremo es la denominada Acrodermatitis continua de Hallopeau, en cuyo caso la psoriasis puede llegar a afectar incluso a la estructura ósea de la punta de los dedos, considerándose una variedad grave de psoriasis.

La psoriasis en la piel puede tratarse con una variedad de productos y terapias. La primera línea de actuación suele centrarse en el uso de cremas y pomadas de uso tópico. El principio activo de estas cremas puede ser compuestos basados en corticoides como la cortisona o productos que actúan sobre el sistema inmune de la piel. Otros compuestos como el alquitrán de hulla o el psoralen actúan como fotosensiblizadores, permitiendo aumentar la eficacia de los tratamientos de fototerapia. La fototerapia se emplea en el tratamiento de la psoriasis de la piel mediante el empleo de radiación ultravioleta sobre ésta. Finalmente, existen tratamientos que pueden consumirse por via oral y que actual sobre la piel desde dentro. Este tipo de medicaciones suelen emplearse únicamente en los casos en los que la psoriasia afecta mayores extensiones de la piel, o en aquellos en los que causa incapacidades. Entre estos, destacan los medicamentos denominados biológicos, que mediante el uso de proteínas o microorganismos consiguen modificar el comportamiento de la piel o la actuación del sistema inmune en ella.

Referencias