PUVA

La terapia PUVA es un tratamiento para la psoriasis que consiste en la aplicación de rayos UVA (ultravioleta A) junto con la aplicación de psoralen por vía oral o tópica (aplicada directamente en la piel). El psoralen es un principio activo que se encuentra en las plantas del género psoralea. En ocasiones denominada rayos PUVA, está terapia debe su uso a las propiedades del psoralen, que aumenta la sensibilidad de las células de la piel ante la radiación solar, ofreciendo mayores efectos con dosis menores de exposición. La terapia PUVA es uno de los tratamientos de origen natural más efectivos contra la psoriasis, mostrando un buen comportamiento incluso en casos resientes a otras formas de tratamiento. Sus componentes, el psoralen y la radiación solar, pueden ser encontrados en la naturaleza y adquiridos de forma libre. La eficacia del tratamiento PUVA ha sido demostrada en numerosos estudios realizados en las últimas décadas.

Los psoralenos son agentes fotosensibilizantes que se encuentran en algunas variedades de plantas. Pueden emplearse por vías tópica (aplicados directamente sobre la piel) o sistémica (ingeridos). Gracias a su uso, se obtienen altas tasas de efectividad con dosis de rayos UVA mucho menores. Al igual que las terapias basadas en UVB, todavía se está investigando el mecanismo exacto de actuación sobre las placas, si bien los investigadores sospechan de que ambas terapias actúan de forma similar sobre la regeneración celular y los mecanismos de respuesta inmune de la piel. La terapia PUVA se engloba en las denominadas terapias fotodinámicas, que se caracterizan por el empleo de compuestos en principio inocuos pero vulnerables a determinadas radiaciones, de forma que bajo éstas, su toxicidad contra las células expuestas, de forma que puede emplearse contra células enfermas y malignas de una forma dirigida.

Estudios de la UCLA en Estados Unidos han mostrado que la aplicación de psoralen en forma de baños sobre la piel ofrecía mejores resultados que el consumo de pastillas con la misma concentración del compuesto, permitiendo dosis de radiación aún menores. Este mismo estudio mostró que de veinte pacientes de psoriasis que empelaron ese método, ocho vieron la desaparición de las placas y otros nueve una mejora considerable tras ocho semanas de aplicación, lo que supone una eficacia del 85%.

El tratamiento con PUVA consiste en sesiones de entre tres cuartos de hora y una hora, según el tono de la piel del paciente. Estas sesiones deben espaciarse entre tres y cuatro días, ya que en caso de aparecer quemaduras estas pueden tardar hasta dos días en hacerlo. En caso de quemaduras, es necesario esperar hasta que la piel se recupere antes de continuar el tratamiento. El número de sesiones suele rondar las quince, espaciadas dos veces por semana, por lo que se suele concluir aproximadamente tras dos meses, tras los cuales se establece la efectividad del tratamiento.
Hoy en día, el tratamiento con PUVA puede realizarse desde el propio domicilio, si bien es más habitual acudir a clínicas especializadas, especialmente en aquellos casos en los que la psoriasis cubre mayor superficie. Para ello es necesario disponer de un dispositivo de fototerapia desde casa, capaz de administrar radiación ultravioleta en la zona afectada. Para este caso pueden emplearse tanto fuentes de rayos UVA como fuentes de UVB de banda estrecha. Ambos métodos muestran similares niveles de efectividad, según estudios de la Universidad de Utrecht en los Países Bajos.  Compuestos de uso tópico basados en psoralen pueden adquirirse comercialmente y su uso se realiza directamente sobre la zona afectada, como mostraremos a continuación.

Psoralen

Puede adquirirse en forma de cremas, pomadas y ungüentos. Para el empleo de PUVA desde casa recomendamos las siguientes formas de aplicación
Fofoterapia

  • Davita 50003: 311 nm (UVA) con aplicador en forma de peine, indicado para pliegues psoriasis inversa (en pliegues de la piel) y del cuero cabelludo. 

Fototerapia para la psoriasis desde casa
    Los efectos adversos de la terapia PUVA han sido ampliamente estudiados. En un estudio de 1987 de la Universidad de Kiel, en Alemania, no se encontró un incremento en los casos de cáncer de piel en pacientes que había empleado esta terapia. Sin embargo otro estudio de 2001 mostraba que veinticinco años después del tratamiento, 25 personas de un total de 1380 (casi un 2%) habían desarrollado melanomas, lo que es un porcentaje mayor que el del resto de la población. Todos estos factores deben tenerse en cuenta a la hora de comenzar la terapia PUVA.

    En resumen, la terapia PUVA es uno de los tratamientos de origen natural más efectivos para la psoriasis, mostrando un buen grado de efectividad incluso en cuadros moderados a graves de psoriasis y en casos en los que otros tratamientos han resultado poco efectivos. El uso prolongado o excesivo de la terapia PUVA, al igual que otras formas de fototerapia, no está exento de efectos negativos, si bien estos son considerablemente menores que los de otros tratamientos de eficacia similar como las medicaciones biológicas basadas en compuestos inmuno-depresores.


    Los componentes para empezar el tratamiento con PUVA están disponibles comercialmente de forma libre sin necesidad de prescripción médica, al  tratarse de elementos naturales (la luz solar y la psoralea). No obstante, es necesario comunicar con el dermatólogo cualquier tratamiento contra la psoriasis que se comience, ya que es el especialista quien mejor puede supervisar la evolución de la enfermedad y la eficacia del tratamiento, además de descartar posibles interferencias de otros fármacos o medicaciones que se estén administrando.

    Referencias: